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DERECHOS HUMANOS
60º ANIVERSARIO DE LA DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS

La conmemoración del 60º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos representa para la ANUE su primera razón de ser y su principal motivo de acción pasada, presente y futura. Esta Declaración Universal de derechos y libertades tiene un carácter como instrumento constitucional global y, por tanto, llena también de contenido y de especificidad el concepto de derechos humanos de la Carta de las Naciones Unidas.

Es suficiente volver a leer, 60 años después, la Declaración Universal de los Derechos Humanos para darnos cuenta que es una carta cargada de futuro, depositaria de un patrimonio común fundamentado en los principios de universalidad, indivisibilidad e interdependencia. En efecto, uno de los fundamentos del preámbulo de la Declaración establece que los Estados miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la ONU, el respeto universal y efectivo de los derechos humanos y de las libertades fundamentales. Su valor universal constituye hoy un reto a la hora de conjugar esta exigencia de universalidad con el respeto a la necesaria diversidad, sin que ni una ni la otra puedan verse socavadas.

La piedra angular de todo el edificio de los derechos humanos y de las libertades proclamadas en la Declaración – sin distinción de etnia, origen territorial o social, religión, lengua o cualquier otra condición o procedencia- es el código paralelo de deberes que conlleva su ejercicio. Así lo entendió el jurista francés Pierre Cassin – uno de los principales redactores del texto conjuntamente con Eleanor Roosevelt- cuando argumentó: “Tus derechos son mis deberes: tus deberes son mis derechos”. Estamos ante un principio elemental que se menciona tan sólo una vez, y de forma breve, en la Declaración (article 29): “Toda persona tiene deberes con respecto a la comunidad, ya que sólo en esta le es posible el libre y pleno desarrollo de su personalidad.

De todas formas, el binomio derechos y deberes humanos conlleva aquella carta de futuro que ha de permitir conjugar el respeto de la identidad y de la alteridad, es decir, de la identidad del otro, uno de los retos que afrontan las sociedades y los pueblos del siglo XXI, tanto en su seno como en sus relaciones mútuas.
De igual forma que los derechos humanos son papel mojado sino cuentan con una protección efectiva y permanente, los deberes humanos sólo pueden crecer mediante la educación en el civismo i la civilidad.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos

En el primer período de sesiones de la Asamblea General y el Consejo Económico y Social (ECOSOC) se examinó la posibilidad de formular una carta internacional de Derechos Humanos. El ECOSOC había creado en el año 1946 la Comisión de Derechos Humanos. Esta comisión fue presidida por Eleanor Roosevelt, quien dedicó grandes esfuerzos para la elaboración y la aprobación del futuro texto sobre los derechos humanos.
Durante los primeros debates se plantearon dos opciones: una declaración general donde se enumerasen los derechos humanos y se pudieran desarrollar más tarde, o bien una Carta con derechos, limitaciones y restricciones más específicas. Se optó por la primera opción con la previsión que se completase mediante un tratado en un futuro.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos fue aprobada en París por la Asamblea General el 10 de diciembre del año 1948 con un apoyo muy amplio: fue aprobada por 48 estados de los 58 que formaban entonces Naciones Unidas, no tuvo ningún voto en contra pero sí 8 abstenciones.

La Declaración se aprobó mediante una resolución, hecho que le resto cualquier valor jurídico; pese a esto, la Declaración ha tenido una amplia influencia a nivel moral, político y jurídico.

Cabe destacar que todos los derechos que se reconocen en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, tal y como su nombre indica, son inherentes a cada una de las personas existentes, sin distinción de etnia, color, sexo, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Es decir, que los Derechos Humanos tienen su razón de ser en la dignidad humana.

La Declaració consta de un preámbulo y de treinta artículos. El preámbulo parte de la consideración que el respeto a la dignidad de cada uno de los seres humans es el fundamento de la libertad, la justicia y de la paz en el mundo. Y destaca la necesidad de añadir a esta Declaración Universal de Derechos Humanos una protección jurídica para evitar que se quede en palabras vacías. Una tercera idea importante que queda reflejada en el preámbulo y al que Kofi Annan hizo referencia en el informe presentado en la Cumbre Mundial de 2005, es que los derechos humanos están íntimamente ligados a la seguridad y al desarrollo.

Los dos primeros artículos de la Declaración hacen referencia a los principios básicos, es decir, la libertad y la igualdad de todos los seres humanos y la no discriminación bajo ningún concepto.

Los artículos siguientes pueden dividirse en cuatro pilares: Un primer grupo, desde el artículo 3 hasta el 9, donde se incluyen los derechos y libertades personales, un segundo grupo, del artículo 10 al 18 en los que se hace referencia a los derechos del individuo en sus relaciones con los grupos de los que forma parte, un tercer grupo, del artículo 18 al 21, formado por las libertades políticas y fundamentales y, finalmente, un cuarto grupo, desde el artículo 22, que se refiere a los derechos económicos, sociales y culturales.

Com se deduce del propio enunciado, el ejercicio de algunos de estos derechos, especialmente los relativos a la libertad y a los derechos civiles y políticos implican tanto una acción de abstención, por parte de los Estados, para no obstaculitzar su ejercicio, así como una acción positiva de realización. Otros, fundamentalmente los derechos sociales, implican preferentemente, y ahí reside la dificultad de su realización, una acción positiva por parte de los Estados.

Página oficial del 60º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: www.knowyourrights2008.org



ANUE Y LOS DERECHOS HUMANOS

MUJER

PAZ Y SEGURIDAD

MEDIO AMBIENTE

MIGRACIÓN

POBREZA Y DESARROLLO

DEPORTE

MATERIALES EDUCATIVOS


El concepto de Derechos Humanos es anterior a las Naciones Unidas, pero fue necesaria la fundación de este organismo para que la idea obtuviera reconocimiento formal y universal. La II Guerra Mundial impulsó la creación de la ONU.  La Carta de las Naciones Unidas se firmó el 26 de junio de 1945, estableciendo como su principal objetivo el de "preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra" y "reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre". El Artículo 1 señala que una de sus metas es alcanzar una cooperación internacional "en el desarrollo y estímulo del respeto a los Derechos Humanos sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión".

La Carta tiene el valor de legislación internacional positiva, y por lo tanto es vinculante. Los Estados miembros deben cumplir las obligaciones contraídas a través de la Carta, sin embargo, ésta no fija unos determinados derechos, ni la manera de aplicarlos.

En 1946, la ONU estableció la Comisión de Derechos Humanos, que bajo la presidencia de Eleanor Roosevelt se encargó de definir los derechos y las libertades básicas. Tras largas consideraciones y 1.400 rondas de votaciones, la Asamblea General aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos el 10 de diciembre de 1948 en París.

La Declaración, que expresa de forma clara los derechos individuales y las libertades de todos, carece de precedentes. Constituye el pilar de la legislación del siglo XX sobre derechos humanos y el punto de referencia para el movimiento a favor de los Derechos Humanos universales. La Declaración Universal se fundamenta en el principio básico de que los Derechos Humanos emanan de la dignidad inherente a cada persona. Esta dignidad y el derecho a la libertad y la igualdad que de ella se derivan son innegables.

Para ver la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pulse aquí.
Para ver la Carta de las Naciones Unidas pulse aquí

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 ANUE Y LOS DERECHOS HUMANOS

El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos. Tras este acto histórico, la Asamblea pidió a todos los Estados miembros que publicaran el texto de la Declaración y dispusieran que fuera "distribuido, expuesto, leído y comentado en las escuelas y otros establecimientos de enseñanza, sin distinción fundada en la condición política de los países o de los territorios".

ANUE, que desde su creación tiene como objetivos la defensa, promoción y difusión de los principios de Naciones Unidas y los Derechos Humanos, ha hecho de los Derechos Humanos el eje principal de sus actividades. La Asociación lleva desarrollando durante años un programa de cursos y seminarios sobre Derechos Humanos en escuelas, centros cívicos, y en organismos e instituciones públicas. Y destaca especialmente su intensa labor de traducción de documentos, informes y resoluciones sobre Derechos Humanos, y su publicación y difusión, así como de estudios, dossiers, y material de carácter pedagógico y de divulgación sobre el tema.

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MUJER

Cuando el concepto de Derechos Humanos fue recogido por primera vez en 1776, en la Declaración de los Derechos de Virginia (EEUU), y en 1789 en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, fruto de la revolución francesa, en ninguno de estos documentos se consideró a las mujeres. Serán Olympe de Gouges, con la célebre Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana de 1791, y Mary Wollstonecraft, con el libro Defensa de los Derechos de la Mujer, de 1792, quienes reivindicarán los derechos de la mitad del género humano. En los primeros años del siglo XX, ante la presencia de los movimientos sufragistas, se harán esfuerzos desde el derecho internacional para legislar sobre aspectos importantes de la vida de las mujeres.

Al terminar la II Guerra Mundial, en 1948, las Naciones Unidas aprobaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos con la presencia de cuatro mujeres entre los firmantes, que lucharon para que se reconociera a las mujeres, y hacer visible el principio de igualdad en los contenidos de la Carta, así como por su inclusión en cargos políticos de la ONU. La inclusión del término “sexo” en el artículo 2 fue una lucha de varios meses, así mismo, consiguieron cambiar el término "Derechos del Hombre" por el de "Derechos Humanos".

Otra de las luchas más tenaces de este grupo dentro de Naciones Unidas, fue constituir la Comisión Sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer, siendo la consagración de los derechos políticos de las mujeres, uno de sus primeros logros. La Asamblea General aprobaría en 1979 la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer, en el marco de la Década de la Mujer de la ONU (1975-1985).

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PAZ Y SEGURIDAD

Al final de la Guerra Fría, cuando las amenazas a la seguridad de los Estados por vía puramente militar eran cada vez más improbables, el concepto de seguridad humana fue concebido para captar de una manera íntegra los nuevos desafíos con los que se enfrentaba la comunidad internacional. Junto con los procesos de la globalización económica, el mundo de finales del siglo XXI tuvo que hace frente a una serie de nuevas amenazas: riesgos medioambientales, delincuencia internacional, narcotráfico, pobreza extrema, VIH/SIDA… Tal y como lo definió Lloyd Axworthy, ministro canadiense de Asuntos Exteriores e impulsor de la idea de seguridad humana, “la seguridad se encuentra en las condiciones de vida diarias –en la alimentación, la vivienda, la salud, el trabajo, los derechos políticos y la seguridad personal- más que primordialmente en la fuerza militar del Estado.

Tras los ataques terroristas de Nueva York, la visión de la seguridad volvió a cambiar y la comunidad internacional, bajo la justificación de la defensa de la integridad y soberanía nacional, centró otra vez sus energías y recursos a luchar contra las amenazas tradicionales.

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MEDIO AMBIENTE

Mientras los ambientalistas ya utilizan los Derechos Humanos como plataforma para analizar los efectos negativos de la destrucción ambiental en la salud, grupos de Derechos Humanos están empezando a aceptar que muchas de las injusticias cometidas en contra de la humanidad son en esencia ambientales. Muchas de las enfermedades que causan la muerte entre los más pobres pueden ser prevenidas si se proporciona un medio ambiente seguro y sano, incluyendo agua limpia y una infraestructura sanitaria adecuada.

Los primeros informes que indicaban los pasos para vincular Derechos Humanos y medio ambiente dentro del marco de las Naciones Unidas se dieron a inicios de los años sesenta. Entonces, la llamada Subcomisión sobre la Prevención de la Discriminación y Protección de las Minorías designó un Ponente Especial en Derechos Humanos y medio ambiente.

Más tarde, la Declaración de Estocolmo, redactada durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano en 1972, estableció la base que vincula Derechos Humanos y protección del medio ambiente al declarar que el hombre tiene el derecho fundamental a la libertad, igualdad y condiciones adecuadas de vida, en un ambiente con un nivel cualitativo que permita una vida con dignidad y bienestar. Además, la Declaración establece la responsabilidad de cada persona de proteger y mejorar el medio ambiente para generaciones presentes y futuras.

En 1992, la Conferencia de Río de Janeiro sobre Medio Ambiente y Desarrollo, también conocida como Cumbre de la Tierra, proclamó los derechos a la información, participación y mejora de las condiciones ambientales. Y en noviembre 2002, el Comité Económico, Social y Cultural de las Naciones Unidas declaró el acceso al agua un derecho humano, citándolo como un requisito indispensable para el cumplimiento de otros derechos.

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MIGRACIÓN

Pese a sus considerables posibilidades, la migración internacional también plantea algunos dilemas de gran magnitud, procedentes de las preocupaciones relativas a la seguridad, economía, demografía, o cuestiones de patriotismo, sociales, culturales o de Derechos Humanos. La migración internacional perdurará al menos mientras persista la pobreza, y la desigualdad afecte a grandes sectores de la humanidad. El verdadero desafío es cómo ampliar sus contribuciones positivas y mitigar al mismo tiempo los riesgos para todos los involucrados.

    La comunidad mundial ha recorrido una gran distancia hacia la comprensión de cómo manejar esas tensiones, mediante la colaboración internacional y el respeto y la promoción de los Derechos Humanos. Los gobiernos han reafirmado reiteradamente los Derechos Humanos de los migrantes, en la Cumbre del Milenio de 2000 y la Cumbre Mundial de 2005, para alcanzar los Objetivos del Milenio, y se señaló concretamente las necesidades y los derechos de las mujeres migrantes en los planes de acción aprobados por las conferencias de la ONU en los 90, así como en la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, en Beijing.

En 1990 se aprobó la Convención Internacional sobre la protección de los derechos de los trabajadores migrantes y sus familiares. Pero tuvieron que pasar 13 años para que entrara en vigor, y no la ha ratificado ninguno de los diez países con mayor número de inmigrantes.

En la práctica, varios países limitan algunos derechos humanos exclusivamente a sus ciudadanos. Para que las acciones sostenidas de protección de los Derechos Humanos de los migrantes se consoliden, es preciso que los encargados de formular políticas, y la población en general, reconozcan que la relación entre los inmigrantes y la sociedad que los acoge es mutuamente beneficiosa.

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MATERIALES EDUCATIVOS

La carpeta de material didáctico tiene como principal objetivo ser un complemento para desarrollar los créditos variables tipificados de Ciencias Sociales de Geografía de los Conflictos, Educación para la Paz, Derechos Humanos y Ciudadanía, y Valores para la Convivencia.

Estos créditos plantean la conveniencia de centrar los objetivos educativos en el desarrollo de los valores relacionados con los derechos humanos, la cultura de la paz y la ciudadanía. Por eso hemos diseñado unas secuencias didácticas que facilitan el debate, el trabajo cooperativo, las analogías y el establecimiento de paralelismos entre los hechos de la vida cotidiana y los derechos humanos.

Tal como se explica en cada uno de los cuadernos, las actividades forman parte de un guión didáctico y siguen un hilo tan argumental como de guía de cada fase de aprendizaje. En cada una de ellas se proponen diferentes actividades: lectura de documentos, cuestionario, actividades de simulación, contraste de opiniones y discusiones en grupos reducidos, y reflexiones sobre lo que se ha hecho.

Al final de cada cuaderno se propone una actividad de aplicación que pretende hacer que el alumnado haga aportaciones creativas, obligándolo de esta manera a interpretar la realidad mediante situaciones concretas, a usar los nuevos aprendizajes y a reconocer su utilidad. El grado de reflexión e implicación personal de los alumnos en su aprendizaje nos indicará si los materiales han conseguido su objetivo: ayudar a tomar conciencia de los Derechos Humanos como construcción colectiva que precisamos para construir un futuro mejor para la humanidad.

La carpeta didáctica consta de tres unidades. La primera “Derechos Humanos y Ciudadanía. Introducción a la Declaración Universal de los Derechos Humanos” trata de los Derechos Humanos y de los organismos de implementación. La segunda carpeta “Derechos Humanos e Historia. Una conquista de más de 2000 años” trata de la historia y la evolución de los Derechos Humanos. Finalmente, la tercera carpeta “Cooperar para convivir. Derechos Humanos de 3ª generación” trata de las últimas innovaciones y perspectivas de los Derechos Humanos.

Este trabajo ha sido realizado en colaboración con el Departamento de Didáctica de las Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Barcelona

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